Es un hotel con historia, una torre del siglo XIII. Combina a la perfección una decoración actual con el edificio, lleno de historia.
El personal amable y cercano. En el desayuno puedes encontrar un poco de todo para satisfacer todos los gustos, dan la opción de pedir huevos de varias formas, que los cocinan en el momento.
En definitiva, un fin de semana perfecto en un hotel con una ubicación genial