La comida es muy básica; desayunas más por necesidad que por gusto, aunque no me pareció de mala calidad. Sin embargo, la experiencia general se ve muy afectada por la imagen de descuido e higiene deficiente. La vajilla, las charolas, los vasos, la barra de omelets e incluso los uniformes del staff lucen sucios, desgastados y con muy poco mantenimiento. Todo esto transmite una fuerte sensación de falta de limpieza y cuidado.
Que sea un hotel económico no debería significar que también lo sean el servicio, la presentación y la higiene. Con un mejor mantenimiento y mayor atención a estos detalles, podría ser una buena opción.