El personal fue muy atento y amable durante toda nuestra estancia, algo que sin duda se agradece. El desayuno tipo buffet es bueno; aunque la variedad es limitada, los alimentos tienen buen sabor y calidad, lo que compensa en gran medida este aspecto.
Sin embargo, el principal problema del hotel son sus instalaciones. En las habitaciones, el mobiliario ya muestra un desgaste considerable y requiere renovación. Además, el servicio de internet es muy deficiente, lo que afecta la experiencia de los huéspedes. Aunque las habitaciones cuentan con televisores de gran tamaño, no es posible aprovecharlos adecuadamente, ya que no tienen acceso a canales abiertos y la conexión a internet es tan mala que tampoco permite utilizar servicios de streaming.
Durante nuestra estancia, uno de los elevadores estaba fuera de servicio, por lo que únicamente había uno funcionando para todos los huéspedes. Esto provocó tiempos de espera excesivos y resultó claramente insuficiente para la capacidad del hotel.
Ojalá la administración pueda atender este tipo de situaciones. Es un hotel que conocemos desde hace muchos años y nos da la impresión de que, en lugar de mejorar con el tiempo, sus instalaciones han ido deteriorándose. Sería una lástima que siguiera perdiendo la calidad que alguna vez lo distinguió.