Las habitaciones en sí son cómodas, eso me encantó mucho, pero de ahí, la lavandería no funciona. El desayuno, si bien es algo decente, no es la gran cosa. No hay actividades ni nada para crear ambiente o comunidad como los hostales a los que suelo ir siendo mochilero. Solo hay dos áreas comunes: la recepción con sillas que funcionan para comer, trabajar o pasar el rato, y la media cocina, "pues solo hay una freidora de aire". Es un hostal, sí, pues es lo de dormir en habitaciones compartidas, aunque diría que es más un B&B. Pero no es un hostal de lo que podríamos esperar las personas que solemos viajar seguido por aventura, fiesta etc. Se ve que su público objetivo es otro. Afortunadamente, logré coincidir con algunos otros jóvenes que teníamos las mismas vibras, pero de ahí, pues sería un 6/10.