El hotel se encuentra en una animada y céntrica avenida, con muy buena conexión de transporte público (tranvía 19). La habitación, tranquila y cómoda, tenía todo lo necesario. Además, la cama es cómoda. El desayuno es bueno, si bien ofrece todos los días lo mismo, y se echa en falta salmón, estando en Noruega. Nos ha gustado el detalle de que ofrezcan café y galletas a los huéspedes a todas horas, en la sala de estar de la primera planta.