Hemos estado alojados durante el puente de mayo. Ubicación muy buena cerca del Duero y a un paso de la calle Balborraz, el aparcamiento dando unas cuantas vueltas, sueles encontrar hueco. Zona luminosa.
Nuestra habitación daba a la zona exterior, camas cómodas, televisión grande y habitación amplia. El “pero”, puede que os encontréis entre vuestras cosas alguna que otra hormiga.
Ahora viene nuestro mayor descontento con la estancia. El primer día todo bien, pero el viernes nos encontramos en el patio de entrada con un cartel que indica que hay un evento privado. Todas las instalaciones del hotel quedan limitadas para ello con lo cual cafetería, o restaurante no están disponibles.
Si solo fuera eso, tampoco pasaba tanto, pero las ventanas tienen un aislamiento malísimo, por lo que se oía a toda la gente pegando gritos y voces hasta las 3 de la mañana estando justo debajo de la ventana de la habitación. Por si no fuera poco, al día siguiente nos encontramos con que hay otro evento privado, en este caso fue aún peor porque las voces fueron hasta las 7 de la mañana. Haciendo que dos de nuestras tres noches no pudiéramos descansar, que al final es a lo que vienes cuando vas de vacaciones a un Hotel: a descansar. Por lo menos las noches.
Entendemos perfectamente las celebraciones y los eventos, pero creemos que podría o aislarse bien las habitaciones (leyendo comentarios anteriores ya se han quejado y no ha habido solución) o pidiendo que se respete también al resto de clientes.
Igualmente, quitando todo esto, somos jóvenes y aguantamos todo, Zamora merece mucho la pena.