Rara vez dejo opiniones negativas, pero considero que la actitud del recepcionista merece ser mencionada.
Tuve un problema con mi aplicación de taxi y le pedí ayuda para solicitar uno. Es cierto que tuve que cancelar una primera petición porque parecía que la aplicación volvía a funcionar. Sin embargo, pocos minutos después el problema regresó y le pedí nuevamente su ayuda.
Fue entonces cuando su comportamiento me pareció totalmente inapropiado. Me respondió de forma desagradable, diciéndome que sería “la última vez” y que “no tenía solo eso que hacer”. Considero que ayudar a un huésped a pedir un taxi es una asistencia básica que puede esperarse de la recepción de un hotel.
Lo que más me sorprendió fue que apenas cinco minutos después lo vi fuera del hotel fumando un cigarrillo. Por ello, la impresión que me quedó no fue la de una falta de tiempo, sino la de una falta de amabilidad y consideración hacia el cliente.
El hotel en sí es correcto, pero la calidad de la atención al cliente forma parte esencial de la experiencia. Lamentablemente, en este aspecto, mi experiencia fue muy decepcionante.