El hotel parece un ejercicio lúdico de un arquitecto/diseñador, y le quedó muy agradable.
A pesar de estar en el centro, en la noche pude dormir sin problema de ruido (por lo menos del lado que quedé sobre calle Libertad).
Tiene la ventaja de contar con restaurante, que usé sin inconveniente para comer, cenar y desayunar.
Mi habitación estuvo bien para descansar, un pequeño escritorio para trabajar tantito, café express, regadera con agua caliente. Todo en orden.
No se me ocurre que sugerir para mejorar, estuve poco tiempo para evaluar toda la experiencia.
Tiene gym y sala de juntas para negocios, que no usé.
La facturación inmediata y correcta.