La ubicación es magnífica y cuenta con unas vistas espectaculares (Mogro en sí es una maravilla paisajística). Sin embargo, no le vendría nada mal un cambio decorativo y eliminar la moqueta que, para un sitio de playa, me parece muy poco acertado (además de que, personalmente, no me gusten las moquetas).
Por lo demás, Mogro es un pueblo con poca o ninguna actividad social. El hotel es el que le da algo de vida.