El hotel estuvo muy bien, destacando especialmente por su limpieza, todo estaba impecable. La habitación era pequeña, pero bien organizada y con todo en su sitio. La ducha también era reducida, aunque cumplía perfectamente su función. Echamos en falta cepillos de dientes. No probamos el desayuno.
La ubicación es excelente, muy cerca del metro y de muchos puntos de interés, lo que permite moverse fácilmente a pie sin necesidad de transporte.
Además, al ser nuestro aniversario, tuvieron un bonito detalle dejándonos bombones, un pastelito y una botella tipo champán sin alcohol, algo que agradecimos mucho al ser musulmanes. Fue un gesto muy considerado por su parte.