El restaurante y el bar del lobby fuera de servicio por remodelación, mucho ruido por los trabajos, ese lugar es lo mejor de ese hotel al que he llegado por más de 20 años. La reubicación en el mezzanine NO es lo mismo. Deberían por lo menos hacer un descuento en la tarifa.
A falta de bar, fui en la noche al que está junto a la alberca. Había un par de familias "acampando" con hieleras, bebidas, etc. y niños gritando en un espacio cerrado, jugando pelota en el chapoteadero (me mojaron varias veces), obviamente el nivel de educación no era muy bueno. Debería haber alguien que controlara eso. Una experiencia inaceptable para un hotel que pretende ser de los mejores de Torreón.