Ruido extremo, cero descanso, pocas amenidades en habitaciones, se llevan las toallas y no te las reponen; si no aceptas la “invitación” a desayunar para comprarles algún tiempo compartido o algo parecido disfrazado con otro nombre, ya no te atienden como debe de ser en toda tu estancia; albercas lllenas de gente que no es huésped, parecen balneario público, playa súper sucia, pequeña, ¡terrible estancia!. No hay mucha seguridad, como que todos entran como si no hubiera ningún filtro y ahí se quedan, raro y desagradable para quienes pagamos.