La habitación pequeña, el hotel anticuado, el aire acondicionado funciona suave (al máximo) y tarda mucho en enfriar. Pasamos calor. Ventanas no aislantes. Camas antiguas, colchones para actualizar, ropa de cama del siglo pasado... El parking es para ser muy pero que muy buen conductor y llevar un coche pequeño: es una especie de laberinto con columnas en los lugares más insospechados, inverosímiles y difíciles para maniobrar. Y todo eso por el "módico" precio de 18€ la noche (25€ si quieres enchufe de carga). Desayuno escaso en variedad. En fin, no volveré.