El cabezal de la cama, en esa especie de símil piel, acumula olores y sudores de gente que se apoya en él con su espalda, y eso con el paso del tiempo supone un olor rancio.
Eso supone estar expuesto a un olor desagradable cada vez que estaba en la cama. Muy desagradable
Por la noche, el climatizador no permitía regular temperatura, y pasaba frío.