Ha sido una elección perfecta para nuestro plan en Toledo. Recomiendo este hotel especialmente en verano, tener la piscina con vistas a la ciudad para refrescarte en las horas de calor es una maravilla. El inconveniente es que necesitas coche o taxi para ver el centro. El hotel está cuidado y es muy bonito. Unas vistas preciosas también desde las habitaciones. Estaba limpio y el baño también perfecto, no se veía nada viejo. Probamos el desayuno y también nos gustó. La única pena es que el carrito de la limpieza pasa pegado a las habitaciones desde temprano y al no haber moqueta en el pasillo hace muchísimo ruido. No se como se podría mejorar, pero es curioso cuanto menos que esto ocurra.