El hotel ha ido en decadencia consitente. Desde que empezamos a ir, hasta esta, nuestra última visita, solo he visto cambios desfavorables.
El personal en general es amable, sobre todo en restaurante, pero ellos sufren ante lo que presumo sus políticas.
Los jabones/shampoo en el baño son apenas suficientes. Una sola botella de agua de cortesía. Siendo su check out a las 12:00, ya cancelan el acceso al cuarto desde las 11:00 forzando a los huéspedes a bajar. Como el estacionamiento requiere de otro acceso, es complicado llegar tarde al hotel, hay que esperar a alguien que abra las puertas para ingresar. El cobro del estacioinamiento de 100 pesos (que a mi juicio debería estar incluído), pero el mecanismo de apertura no sirve, y también hay que esperar a que alguien salga a abrir.
Han perdido mucho en este hotel. Ya no lo consideraré más en mis futuras visitas a León.