El hotel está limpio, tiene buen mantenimiento. El personal en el restaurante Rosa Amaranto muy amable, el sabor y ambiente es muy agradable.
El desayuno que incluye, únicamente es café, pan de caja tostado, mermelada (natural y buenísima) y un plato de fruta sencilla , por lo que es necesario complementarlo con algo.
El estacionamiento está a unos metros de ahí, pero es de difícil acceso ya que las calles son muy estrechas.