Hemos pasado, mi marido y yo, tres días MUY agradables.
Al poder avisar con antelación, nos reservaron una plaza de aparcamiento, por lo que no tuvimos que preocuparnos por el coche.
El hotel en si es una maravilla y un remanso de paz, necesitábamos descansar y nuestra habitación invitaba a ello.
El desayuno, excelente y en su justa medida. Almorzamos en el restaurante el día del cumpleaños de mi marido y salimos encantados, una perfecta demostración de gastronomía extremeña.
El personal... encantador, al igual que la gente de Plasencia, ¡volveremos!