El alojamiento está muy cerca del centro, al lado de monumentos, restaurantes y tiendas. La habitación era super grande, de dos camas, con dos televisores y suelo de moqueta. La habitación disponía de nevera con dos botellas de agua de cortesia y de máquina de café de cápsulas. El personal encantador. Muy buena relación calidad precio. El desayuno espectacular (variadísimo, con dulces y productos típicos de la zona) incluido en el precio de la habitación. Por poner un pero el olor de la habitación al entrar era un poco rancio y la moqueta estaba un poco gastada en algunas zonas.