Todo en la habitación parecía nuevo. Buena ubicación, el metro estaba a 10 minutos caminando, muy fácil de llegar. Y cinco minutos más adelante está el Jingang Temple, que hay que visitar. Hay lavadoras y secadoras en el hotel. Si pides comida para llevar, un robot te lleva la comida hasta tu habitación. Buen desayuno occidental (café, huevo, tocino, pan, queso, fruta y verdura fresca) y también hay desayuno chino. Lo recomiendo y regresaría nuevamente.