El hotel está en obras y, aunque las habitaciones han sido renovadas, el estado de los pasillos deja que desear (moqueta, paredes). Tuvimos la mala suerte de una avería en el agua caliente que nos impidió ducharnos durante un par de horas en un domingo por la mañana. Estas circunstancias hacen que el precio me parezca excesivo. Por otra parte, el personal es amabilísimo y comprensivo, pero no sé si esto compensa las incomodidades.