Es un hotel pequeño y muy acogedor. Las habitaciones son más amplias de lo que uno supone. El aire acondicionado, maravilloso, de los que no abundan en los hoteles de España. Por hacer el check on line “premian“ con sodas, té y café ilimitados. Y la ducha, increíble: si indicas caliente, sale agua caliente en el acto, y lo mismo el agua fría. Y con un chorro contundente. Tiene al lado la estación del metro De las Artes y cruzando la avenida, la estación de Atocha. A unos pasos del famoso café El Brillante. Recomendadísimo.