El hotel es pequeño, de playa, sin muchas pretensiones, pero a un precio por encima de lo que ofrece.
El hotel no tiene ascensor, y si te toca la segunda planta tienes que subir con las maletas a cuestas.
Pero lo peor fue encontrar insectos en el interior de las almohadas, lo cual nos pareció muy desagradable y llegamos a pensar que serían chinches o algo parecido. Al comentárselo a la recepcionista, nos comentó que eran insectos de los árboles que estaban al lado de nuestra terraza, y eran inofensivos.