Tuvimos una estadía fantástica. Lo que más destaco es la amabilidad del staff; siempre predispuestos y con una sonrisa.
El desayuno es excelente y nada monótono. Al ser a la carta, podés variar todos los días y tienen muchísimas opciones tanto vegetarianas como carnívoras y platos típicos mexicanos. El café libre es riquísimo. Un plus total es poder desayunar en la playa, y los días de clima feo, te lo llevan a la habitación sin problemas.
En cuanto a la limpieza, impecable; cada vez que la pedimos dejaron todo perfecto.
El único punto a tener en cuenta (ajeno al hotel) es que la calle de acceso está actualmente en construcción y es bastante oscura de noche, lo que puede ser un poco incómodo para caminar. Más allá de eso, ¡super recomendable!