Un fin de semana perfecto. La Casona de la Pinta es mucho más que una casa rural. Se parece más a un hotel boutique de 5 estrellas, pero con el encanto de estar en plena naturaleza, justo en el Camino Real —antiguo trazado del Camino de Santiago.
Desde la llegada (tardísima un viernes por la noche) todo fueron facilidades. La atención es cercana, implicada, auténtica. Te ayudan con recomendaciones, rutas, y lo que necesites. No desayuné allí, pero lo vi y tenía una pinta espectacular.
Mi habitación estaba en la planta superior, abuardillada, preciosa. Detalles por todas partes: persianas automáticas, cama comodísima, aire acondicionado silencioso, amenities de calidad, toallas estupendas, Smart TV con conexión a Internet… ¡hasta las ventanas se abren eléctricamente! La decoración está cuidada con mimo. Una oda al detalle.
¿El ascensor? No tiene. Pero subir y bajar un par de veces no empaña para nada la experiencia.
La ubicación es estratégica: en menos de media hora puedes estar en Santillana del Mar, Comillas, San Vicente de la Barquera, o por el otro lado, en Santander, Liérganes… Perfecto para explorar la costa cántabra.
Un sitio de referencia. Volveré seguro. Gracias por hacerlo tan bien.
El hotel a parte de estar en un pueblecito precioso que da un caminito hacia otro pueblo sorprendente. El hotel muy bien restaurado y cuidado y la atención excelente y agradable. Habitaciones grandes y confortables. Los dos contras: no hay ascensor (por si pesa la maleta) y que a nivel de oferta de comida es algo justo.
This hotel was in the prettiest little town which we loved. The room was a great size with plenty of space for our bags and a large nice bathroom. We were in a studio suite and would definitely recommend it. The town itself doesn’t have much to do as the local restaurant is only open during the afternoon during the week and then there is a one bar (cash only). If you’re looking for a quiet hotel in a quaint town this place is perfect!