El hotel es muy bonito, los cuartos más o menos, pero bien para el precio. La alberca estaba muy fría, tanto que nadie se metía por completo, solo los pies, y era marzo que ya estaba haciendo calor. El bufete bien, pero a la carta pedimos unos tacos gobernador, que no eran gobernador, más bien parecía un burrito de filete de pescado con piña y cebolla, bastante malo para costar $260.-, como tienen cara para mandar eso como a la mesa. Y el servicio de meseros muy lento. Pero el lugar es muy bonito, solo que se pongan las pilas en la calidad de los alimentos y la alberca congelada. Nosotros fuimos para nadar y no se podía por lo fría.