Lo mejor son las camas. Son cómodas y limpias.
Viajé con mi familia (esposo y 3 hijos), buscábamos un lugar para que los niños la pasaran bien, alberca y restaurante. Nos quedamos 8 días.
La alberca estuvo muy bien y muy limpia durante toda nuestra estancia, pero el restaurante deja muchísimo que desear. La comida se siente de mala calidad, y el día que llegamos nos avisaron que se habían quedado sin ingredientes para toda la semana y que no iban a poder darnos comida en toda nuestra estancia (solo en el desayuno, lo cual fue muy raro).
Los meseros usan platos de unicel y plástico para comer en la alberca lo cual me parece anticuado y muy contaminante. Pero lo peor es que esos desechables pueden durar todo el día en las mesas de la alberca sin que nadie las recoja.
En general los meseros me parecieron poco amables, muy mal humorados, y poco serviciales.
En recepción Erick y Alejandra fueron muy amables y realmente eso salvó mi estancia porque sino hubiera pedido un reembolso o algo desde el primer día.
Las instalaciones del hotel se sienten viejas.
Creo que si tienes más de 50 años tal vez te puedas sentir bien en el hotel, pero nosotros como familia sí esperábamos más.