El personal fue amable, pero en general no me hicieron sentir especialmente bienvenida ni mostraron mucha disposición para hacer la estancia más cómoda o especial. Las habitaciones, en cambio, no me parecieron adecuadas: no tienen ventanas y no hay aire acondicionado, así que se sienten muy cerradas y con el aire pesado. Además, había olor a humedad, lo cual resultó bastante incómodo.
Por este motivo, y considerando que estaba lidiando con el mal de altura, pedí un cambio de habitación porque no me sentía bien en esas condiciones, pero lamentablemente me ignoraron por completo y no recibí respuesta.
Lo positivo es que la ubicación es ideal.