El hotel está ubicado maravillosamente. El personal es atento y amable. Sin embargo, hay dos hechos mejorables.
Por un lado, el aire acondicionado no se puede regular bien. La intensidad es siempre la misma. Y sobre todo el ruido. Aún con la ventana cerrada, dando a la mezquita, hay mucho ruido por la noche y sin tener el sueño especialmente delicado, nos despertábamos a cualquier hora.