Es un lugar tranquilo, en un pequeño pueblo, por lo que si quieres un lugar donde desconectar, este es tu sitio.
Las habitaciones son muy modernas, la limpieza está maravillosamente bien.
La comida, en el bar del hotel, o el Asador del Riegu, es espectacular, comida típica asturiana, nosotros hemos ido en grupo grande y con menú cerrado y han estado muy pendientes de mí y mis intolerancias, por lo que me he sentido muy cuidada.
Destaco especialmente el servicio, Montse es maravillosa, amable y muy servicial, de camareros, Sergio y Jorge son geniales, siempre joviales y muy atentos a todo. Sin duda, solo por volver a verles, merece la pena volver a cruzarse España para ir a Asturias.