La ubicación del hotel fue un punto positivo, especialmente por estar cerca de una estación de metro, lo que facilitó mucho nuestros desplazamientos por la ciudad.
La habitación era sencilla, pero estaba limpia y ordenada. Sin embargo, el colchón y las almohadas no eran cómodos, lo que afectó la calidad de nuestro descanso durante la estancia.
Otro aspecto que nos hizo sentir un poco incómodos fue la presencia frecuente de algunas personas en la entrada del edificio, especialmente por la noche. Aunque no tuvimos ningún problema, la situación nos generó cierta sensación de inseguridad.