Lo mejor del alojamiento, sin lugar a dudas, es la ubicación.
Está en el corazón del casco histórico, en una plaza, la del Grano, que para mí es la más bonita de León. Así todo, esto conlleva el que el sábado por la noche hubiera ruido de las terrazas, lo cual para nosotros no era problema, porque somos “muy dormilones”.
La habitación para cuatro personas espectacular. Preciosa, cómoda y muy amplia. Cuatro camas bastante grandes, nada de camas supletorias. El desayuno muy completo y con productos de muy buena calidad.
El personal de recepción, pues como suele pasar en la vida en general. De todo, dos recepcionistas encantadoras y otra bastante antipática.
El precio, más que bueno para ser el alojamiento tan bueno y tan bien situado.