Nos encantó venir. La habitación estaba limpia, el personal es muy amable. Las albercas muy grandes, solo que con muchas hojitas e insectos. Ideal para ir en familia, con niños. Tiene columpios, chapoteadero, área de juegos, el pasto está súper cuidado. Te prestan balones. El restaurante, una delicia la comida que sirven y con una linda presentación también. Está muy grande y es súper tranquilo. Para pasar un fin desconectado del caos citadino está increíble. También hay servicio de spa. Volveremos sin duda.