Un hotel súper acogedor y de calidad en un entorno idilico. Desayuno variado, con productos locales. cuartos muy limpios, jardín y un lobby que invita a compartir y disfrutar. Los dueños, Ana y Joseph son encantadores, te hacen sentir como en casa. Hotel altamente recomendable, tanto para aquellos que quieren esquiar, como para los que buscan tranquilidad.