Experiencia de lujo total. La propiedad es bellísima, todo el mobiliario es antiguo pero perfectamente conservado, las suites y sus camas con dosel, las silla de concha nácar, tapetes, puertas labradas. En verdad me sentí como princesa en un cuento de las mil y una noches. El vestíbulo es un espectáculo. Sábanas finísimas, toallas de primera. Comida marroquí de alta gama. Una experiencia de gran lujo. Servicio de primera, personal de impecable actitud. Tal vez uno de los mejores hoteles en que me he hospedado en el mundo. Así que ni dudarlo, si quieren vivir una experiencia fuera de este mundo, Riad Maya es “el lugar”. Aplausos.