El lugar está muy bonito, tranquilo cercano a la playa, el contacto con la naturaleza, la privacidad y la instalación de bambú en toda la habitación está increíble así como la regadera al aire libre, cuentan con hielera y toallas para la playa así como una sombrilla, lo único que a mi no me agrado es el baño, ya que no se cuenta con agua y se tiene que usar acerrin, sin embargo creo que es parte de la experiencia solo debería estar mas notorio en la descripción del hotel. También la cama estaba sucia y olía mal. Otro punto, es que para el check out no había quien nos recibiera las llaves y no nos quedó otra opción que irnos dejando las llaves ahí en la casa del encargado.