Es un lugar rústico, muy bonito y con un trato muy cálido por parte del personal. Nada que ver con grandes cadenas de hoteles transnacionales. Había visto en los comentarios que le faltaba remodelación, no lo creo. En el hotel se vive la experiencia de Cuernavaca. Se agradece infinitamente que tenga cocina ya que somos intolerantes al gluten y esto nos permitió preparar nuestros alimentos. Otra cosa que se agradece muchisimo es que es un hotel pet friendly.