El 26 de marzo, un huésped, esposo de mi sobrina en la habitación 306, se cayó en la ducha, resultando lesión en la cabeza y corte en el pie que requirió 6 puntadas. La recepcionista Joanna no consideró necesario puntos porque la herida dejó de sangrar. Recogieron los vidrios rotos, pero el pie siguió sangrando. Llegó un médico dos horas después y decidió hospitalizarlo, ya que no tenía los instrumentos para las puntadas. Le dieron antibiótico y analgésicos. El médico dijo que Jonathan no puede trabajar una semana. Hablé con el gerente del hotel, Ruben, para pedir reembolso por esas fechas para cubrir la semana sin trabajo; me dijo que haría un reporte. Nos dieron otra habitación, no la reservada. El 27 de marzo, pedí hablar con el gerente sobre el reembolso y me respondió que yo debía pagar por la puerta, lo cual fue un insulto. El incidente arruinó nuestros planes y el personal fue muy despectivo. El médico no tuvo empatía y aún no recibimos su informe. Hoy intenté obtenerlo y nadie responde. ¡Nunca más me quedo allí, fue una pesadilla!