Los dos días que estuvimos no pudimos disfrutar de la alberca, ya que había una fiesta “privada”. Aunque podían pasar los huespedes el ambiente era sumamente desagradable. Esa misma noche al terminar la fiesta hubo un grupo que la siguió en el bar del hotel, y seguian en traje de baño y sin playera, lo cual me parece algo incomodo para los demas huespedes en esta area del hotel.
Las habitaciones son muy lindas, sin embargo las almohadas ya se sienten viejas, desgastadas y nada cómodas.
El desayuno es bastante caro para la calidad