La habitación olía mal, el drenaje ni se diga apestaba horrible. El desayuno también espantoso, sin sal, insípido todo y hasta el jugo de toronja estaba tan feo, de verdad, sin azúcar y sabía a agua de cascara de toronja porque era solo amargo.
Y para facturar no me querían realizar la factura que porque debía ser por el portal, que porque ahí fue donde reservé.