En primer lugar, nos dieron posiblemente la peor habitación del hotel, la ventana daba al ascensor panorámico, cuando digo "daba" me refiero a que el ascensor pasaba a un metro, si apartabas la cortinas la gente que estaba en el ascensor podía ver el interior de la habitación. Fuimos a quejarnos y el personal muy a desgana nos dio otra habitación pero se negó a llevar nuestro equipaje a la otra habitación, aún siendo una familia con dos niñas pequeñas. Servicio pésimo, en resumen muy mala experiencia teniendo en cuenta nuestras expectativas al tratarse de un Meliá, no repetiría y en ningún caso recomendaría el hotel.