Muy mala experiencia, me quede con las ganas de ver la terraza puesto que estaba cerrada.
El desayuno comenzaba a las 8:30 por lo que al salir antes no lo pude disfrutar.
La habitación. no tenia siquiera una mesa donde poder apoyar el portátil la pedí, y me "recomendaron" que cogiera una silla de la terraza para apoyarlo.
Lo de la iglesia que hay al lado es inconcebible... cada hora por la noche repican las campanas y es imposible descansar.
En definitiva, una muy mala experiencia.