Lamentablemente, nuestra experiencia en el hotel dejó mucho que desear. Desde el primer día, el trato de la recepcionista fue sumamente déspota y poco profesional. Al momento de encargar nuestras maletas, nos hizo sentir como si estuviéramos molestando, sin ofrecer la más mínima amabilidad ni disposición de servicio.
Además, nos quedamos sin internet durante tres días completos, lo cual afectó seriamente nuestros planes, ya que necesitábamos conexión para trabajar y organizar nuestras actividades turísticas. A pesar de que lo reportamos en varias ocasiones, nunca nos dieron una solución concreta ni mostraron interés real por resolver el problema.
No es lo que uno espera al hospedarse en un lugar que promete comodidad y buen servicio. Una gran decepción.