Las habitaciones son amplias ciertamente, pero el aire acondicionado no se puede regular, si lo dejas apagado da calor y si lo dejas encendido da mucho frío, por lo que tienes que estar levantándote a alternarlo entre encendido y apagado… la puerta del baño no servía pero amablemente lo fueron a arreglar y el minibar (refrigerador) estaba arruinado también, aunque nos ofrecieron hielo (ya que veníamos viajando de paso y traíamos una nevera pequeña)… veníamos de otro hotel en Playa del Carmen también incorporado a Marriot pero muy diferente uno del otro ☹️