La verdad es que solo reservé aquí porque el hotel está cerca de la embajada, pero al final la estancia estuvo bastante decente: el desayuno, aunque sencillo, es más que suficiente y viene incluido en el costo; el personal es súper atento; me sorprendió positivamente que la habitación es grande, cómoda, estaba muy limpia y la regadera tiene muy buena potencia, además de que el baño en general es un espacio agradable. Tal vez, para mi gusto, el cuarto es un poco oscuro en la noche, faltaría una lamparita que le de mayor iluminación en general, sobre todo para leer en la cama. Por otro lado, a lo único a lo que le pondría un "pero" es el hecho de que, con la excepción del desayuno, no cuentan con servicio de alimentos, ni para la comida y mucho menos para la cena, y que tendrían que cuidar un poco más el olor en general de los pasillos, es decir, aunque todo estaba limpio, faltaría aplicar algún perfume que le de esa elegancia que hace que un hotel práctico como este se diferencie de otros de su mismo nivel.