El hotel es agradable, a la orilla del río Iguazú, con vistas al lado brasileño.
La habitación era amplia y limpia, así como el baño.
El desayuno bueno pero un poco limitado.
Para encontrar un buen lugar para comer hay que caminar unos 20 minutos, aunque hay buses y taxis que pasan al frente.
El hotel está muy cerca del punto de las Tres Fronteras.
Nos permitieron ocupar la habitación un poco antes del horario de check-in..