El hotel es coqueto y muy limpio. Todas las habitaciones tienen baño privado, camas muy cómodas y todo lo necesario para que la estancia sea cómoda y relajante.
Las zonas comunes también son muy agradables, tanto el patio como el salón principal donde siempre hay una chimenea encendida que te invita a pasar un rato en ella al final del día.
En nuestro caso, nos hemos encontrado tan agusto, que íbamos para dos noches y decidimos alargar nuestra estancia una más.