Todo bien hasta que en nuestro segundo día de estancia:
El desayuno un poco desabrido, poco antojable, habíamos estado en el City Express de Tuxtla Gutiérrez y todo muy rico, pensamos que sería así también en Tapachula.
Al llegar de la calle en la noche encontramos que el lavabo estaba tapado, no lo habíamos dejado así en la mañana, no había plomero en la noche que lo destapara. Un joven, empleado del hotel hizo lo mejor que pudo para ayudarnos, pero nos atrasó mucho nuestra hora de dormir.
En nuestra tercera mañana, como la cortina no baja hasta el suelo es muy probable que el agua salga y empape la toalla que uno pone fuera de ésta. Al salir de la regadera, y dar el paso fuera de ésta me resbalé y me golpeé mi hombro izquierdo, cresta ilíaca (cadera), rodilla izquierda y cara, estuve amoratada de la cara, eso me generó que al llegar a mi ciudad de residencia tuviera que ir a una consulta con un ortopedista, hoy día ya no tengo el moretón en el rostro pero sí un poco dolor en el pómulo izquierdo. Gracias a DIOS no pasó a más, y le agradezco a DIOS también haya sido yo quien hubiera caído y no las dos mujeres mayores de 80 años con las cuales iba. Lo notifiqué al hotel y me proporcionaron más toallas los siguientes días.