Está muy bien ubicado en el mero centro de Real del Monte. Tanto la plaza como la zona de restaurantes están a unos pasos. Desde la habitación se escuchan las campanadas de la iglesia y eso me gustó mucho.
La habitación está bien, de buen tamaño; es un poco fría, pero la colcha y las cobijas están muy calientitas, entonces pudimos dormir bien, sin frío.
Las personas en recepción son muy amables y atentas. Nos sentimos bienvenidos, nos trataron muy bien.