Conocíamos el pueblo y la zona, pero no La fuente de la teja, todo un descubrimiento.
Nosotros nos alojamos tres noches, en uno de los dos bungalows independientes que tienen. Bonitos y bien equipados para una pareja. Con su estufa y la leña en la puerta disponible sin límite ni coste adicional. El colchón también es muy bueno y el descanso una gozada.
El hotel rural dispone de todos los servicios para una estancia cómoda. Ofrecen un desayuno muy bueno y tiene una carta en su comedor variada y rica de platos de la región y de cocina belga, ya que sus propietarios son de ese país. Son muy agradables y se esmeran en su tarea diariamente. Su salón y su chimenea son ideales para las tardes compartiendo café y tertulias.
El conjunto lo completan sus animales, un adorable mastín del pirineo y una yegua.
Un paraíso a solo media hora de Granada y de la estación de esquí. Nos quedamos con ganas de mas, así que hay que repetir.
Gracias y saludos.